Liderazgo y gobernanza en tiempos de disrupción tecnológica Por Vicente J. Montes Gan

Son muchos los factores transformadores que condicionan hoy el escenario de actuación de los ciudadanos y de las instituciones, en general, y de la gobernanza, en particular. Nunca antes en la historia de la humanidad el cambio en multitud de ámbitos adquirió un carácter tan exponencial. En nuestros días, vivimos el solapamiento de procesos de muy distinto origen, duración e intensidad, que están conformando un mundo más complejo, convulso e interdependiente. El intenso y disruptivo proceso de innovación y liberalización está alterando las reglas del juego, exigiendo nuevos liderazgos con la capacidad de adaptación que requiere un entorno de avances exponenciales, de cambios más difíciles de predecir y de mayor impacto socio-económico.

El ejercicio del gobierno y la administración de los asuntos públicos no son ajenos a este proceso. Los dirigentes públicos deben facilitar la adaptación de la sociedad a esta realidad mutante a través de una regulación eficiente diseñada a partir de una nueva narrativa para el cambio. Pero, para ello, deben primero comprender los fundamentos y el alcance de la transformación que se está produciendo y que va a cambiar profundamente nuestras vidas. Las instituciones públicas deben adaptarse a los nuevos vectores de transformación para mantener eficazmente su papel vertebrador de la sociedad, clave para asegurar e incluso ampliar los niveles de cohesión económica y social alcanzados.

Recientemente, la Revista Información Comercial Española publicó un interesante monográfico sobre estas cuestiones que contribuye a fomentar el diálogo sobre la necesaria adaptación de la administración pública y de la gobernanza a los principales cambios disruptivos que enfrenta la sociedad actual, una adaptación que debe conducir a una administración más innovadora, abierta y eficaz, capaz de atender las nuevas demandas de los ciudadanos y de recuperar su confianza.

En este número monográfico se analiza el ritmo de cambio de la sociedad y sus consecuencias en términos de erosión de las clases medias en Occidente y de radicalización política, el debate sobre la revisión de la arquitectura liberal conformada en el último medio siglo y sobre el denominado nuevo contrato social. También se describen las nuevas demandas y capacidades cívicas de la ciudadanía en la economía digital y la necesaria profesionalización de los cuadros de la administración y, específicamente, del directivo público. La reforma de la regulación económica en la sociedad digital es otro de los retos estudiados, así como el aprovechamiento de las oportunidades que ofrece la disrupción digital para el funcionamiento interno del sector público y la intervención pública en los mercados mediante nuevos modelos de apoyo a la empresa basados en la innovación. Y se esbozan las grandes líneas de reforma del sector público: el nivel y composición del gasto público, el sistema fiscal, el modelo de descentralización fiscal y la gobernanza del sector público y la gestión pública. Se analizan específicamente dos bienes públicos fundamentales, como son la justicia y la educación, determinantes para asegurar la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos, pilar fundamental del sistema liberal, y se propone un sector público facilitador de un crecimiento económico socialmente inclusivo.

Es, sin duda, un interesante trabajo que permite atisbar las grandes líneas de transformación que vivirá la administración pública y la gobernanza en los próximos años, en aras de una administración eficaz, transparente y flexible, instrumentada de manera creciente a través de nuevas tecnologías disruptivas, dirigida por líderes públicos sometidos a los incentivos adecuados, con el talento y la capacidad para comprender y atender las nuevas demandas sociales surgidas de un entorno de cambio exponencial.

La gestión eficiente de los asuntos públicos exige que políticos, funcionarios profesionales y ciudadanos cambien su perspectiva, construyendo juntos una nueva narrativa, haciendo suyo el objetivo del bien común, actuando sobre bases realistas como corresponsables de un proyecto compartido basado en la libertad, el bienestar social y la prosperidad en un mundo muy distinto del que hemos conocido.

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